Querida niña

3.

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Docenas de almas pasan

a través

De los gritos de tu madre,

la confusión de ellas se inspira

en la frustración de su ser.

Su voz resurge

entre las sombras del silencio

como animal herido y enojado,

desgarradora de sonrisas

se vuelve

experta en matar la niñez.

Repite la sinfonía del horror,

De aquel horror que repite

la eterna melodía,

tornando triste tu vida,

querida niña,

sin parar hasta la adultez.

Semana Santa

1.

El aire habla de hacer arte

En medio de la desierta ciudad,

Voces tímidas detrás de las ventanas

Ansiosas por salir a bailar.



El olor a trago y a incienso se unen

Como amantes en un hotel,

Rezos, risas y gemidos liberados

Se pierden en las calles de un ayer



Que no está claro y no es lejano,

Que no se escuda en la soledad,

Vive en las rodillas penitentes

Y en los pañuelos con sabor a sal.




La luz toca los cuerpos muertos

De almas viviendo la resurrección

De la música y las pinturas mesiánicas

En el guayabo de la crucifixión.



Languidecen los rostros santos

Mientras florece el ser real

Iluminado en el drama confuso

Enaltecido en la irrealidad



De las mentiras del paganismo

Que dibujan las verdades del deseo;

Búsqueda incesante del abismo

De un reflejo de sí mismo en el espejo.



Descansa la humanidad hundida

En el pecado y la salvación,

Reposa serena la vida mía

En el placer de la observación.

CELOS

Celos tengo de ti,
de tu voz que excita
y lleva al éxtasis a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tus manos que acarician
y que hacen gemir a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tus ojos que invitan
y que enamoran a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tu boca que provoca
y que hace suspirar a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tu lengua que penetra
y que baila en todas ellas
excepto en mí.
Celos tengo de ti,
de tu voz, de tus manos,
de tus ojos, de tu boca
y de tu lengua,
que las ama a todas ellas
excepto a mí.

IRA

Una llama negra que recorre tu cuerpo hasta el corazón,

infecta tu alma hasta volverla inerte

y se convierte en cenizas que se las lleva la brisa,

ella dulcemente trata de revivirla

pero no hay esperanza

cuando tu alma se vuelve sombra de recuerdos dolorosos,

oscuros, irreales…

No hay espacio para amar pues sólo ella llena tu cuerpo

y la lava recorre tus venas

hasta matar tus sueños

hasta aniquilar tu vida.