Trascendencia

Me preguntaron sobre la trascendencia,

el propósito de mi vida, mi huella en la tierra.

Mi mente se quedó en blanco,

Como el cielo raso que miro

en mi casa cada mañana.

¿Para qué estoy aquí? Hace 10 años

me lo pregunté y mi respuesta

aún es la misma, congelada en el tiempo

encuentro un “yo no sé”.

No me atrae el reconocimiento, sino la sensación

que generan las letras en el corazón de aquél que con dolor, lee mi prosa.

La pasión es una acción, un sentimiento, una reacción; eso quiero dejar amigo mío,

eso quiero que recuerdes

pues en el futuro desastroso e irreal al que nos enfrentamos, tendrás otra vez 

ese sentimiento y mi imagen

como recuerdo aparecerá de pronto, en tu cabeza

y mi nombre esbozará eternamente una sonrisa.

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Te has vuelto poema amor mío
Te has vuelto belleza
Te has vuelto las olas que persigo
cada día en la playa.
Te has vuelto la casa que imaginé
Al ver a esa pareja en la mesa, ¿Recuerdas?
El con sombrero y corbata
Y ella con su vestido vintage
Evocando a Barranquilla en los 50`s.
Te has vuelto el olor a grama
Y a aurora
Y a arena.
Te has vuelto el grito de un loco
Y las miradas incrédulas de los irreales.
Te has vuelto un baile coqueto
Y la sorpresa de un truco mágico,
Te has vuelto una mordida
Un dolor y rabia
Y a la vez, una sonrisa.
Te has vuelto, amado, la brisa
La necesidad de sentirla una calurosa tarde
De un seco verano.
Te has vuelto rostros en las nubes
Te has vuelto días soleados
Te has vuelto saltos en muros
Te has vuelto belleza amigo
Y más que todo
Te has vuelto poesía.

¿?

Es inevitable cuestionarme el propósito de todo esto: vivir lo mismo una y otra vez en la rareza de los pequeños cambios de la rutina. Mi realidad es diferente pues cada minuto hay un yo nuevo enmarcado en las nimiedades de la realidad, de los horarios y de las costumbres que sólo existen para esclavizarme… a lo que debo decir que lo han logrado con éxito. Ser libre es una constante lucha contra la aceptación de una vida banal y absurda, una eterna resistencia a la regularidad de un corazón vacío, una protesta airada en el silencio de la desesperación por no ser inexistente… prescindible. 

Todos somos prescindibles, sin embargo es difícil entenderlo y aún más aceptarlo. Anhelamos una eternidad vacía en la mente de quienes nos aman cuando claramente sabemos que el amor es inconstante, etéreo, gaseoso: Existe pero no está, intentas tocarlo y desaparece, lo sientes y te envenena. Nunca estaremos satisfechos con nada, pues nuestro fin en esta tierra es buscar la felicidad, entonces ¿qué más buscarás cuando la hayas encontrado? Somos seres errantes, eternamente inconformes, deseando una perfección que únicamente existe en nuestro mundo de conexiones cerebrales donde somos merecedores de la sonrisa infinita; el único lugar donde todo tiene sentido, el único escenario que podemos transformar.

Y entonces me pregunto: ¿Qué hacemos aquí?

Pregunta compleja cuya respuesta hallaré el día en que mi alma deje este mundo. Claro, contando con el hecho de que haya un verdadero propósito y sobretodo una vida después de la muerte, pues deprimente sería hacer una pregunta sin respuesta o conocer dicha respuesta cuando ya no puedes reescribir la vida. Somos cíclicos e ignorantes, escépticos y fanáticos; somos una perpetua contradicción, una ironía ininteligible que sólo un ser in-existente entiende y disfruta. No queda más que vivir con la plena conciencia de la ignorancia, asombrado como quien admira un cuadro hermoso sin comprenderlo, como quien se deleita con una melodía que ronda en su mente sin saber de dónde proviene. ¿Se es libre en la ignorancia? No sé, respiro cada segundo tratando de averiguarlo.

CELOS

Celos tengo de ti,
de tu voz que excita
y lleva al éxtasis a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tus manos que acarician
y que hacen gemir a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tus ojos que invitan
y que enamoran a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tu boca que provoca
y que hace suspirar a todas ellas
excepto a mí.
Celos tengo de ti,
de tu lengua que penetra
y que baila en todas ellas
excepto en mí.
Celos tengo de ti,
de tu voz, de tus manos,
de tus ojos, de tu boca
y de tu lengua,
que las ama a todas ellas
excepto a mí.

LIBROS

Me gustan los libros, son tu mejor espejo.
Te muestran lo que eres, lo que ocultas y lo que sueñas, a través de palabras enredadas en la monotonía visceral de la miseria que alguna vez, con entusiasmo llamaste vida.
Son la esperanza de un pasado herido, aquel susurro de la esperanza que anhela aparecer otra vez.
Ellos son el amor que no sentimos y la risa que nunca para, y el suelo que nunca pisas.
Si, me gustan los libros…