¿Quién eres?

Algo viejo para la realidad.

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Me pregunto si mientes… ¿mientes? Si en tu cara rojiza y tu mirada de póquer hay miedo y pena.

Me pregunto si eres falso cuando sonríes, no de esa falsedad consciente, malévola, no, sino de aquél fingir soñador, del deseo de que todo se sienta vivo, como antes.

Me pregunto si lloras, si tus lágrimas te ahogan en la soledad de una pieza vacía, rodeado de miles de TÚS, felices e inexistentes, recibiendo las punzadas que esta pared afilada ha preparado cuidadosamente para tí.

Quisiera saber si hay melancolía detrás de tu humor sarcástico, la necesidad eterna de experimentar algo que no sea nada, el ciclo imparable de pensamientos obtusos, oscuros e inútiles jugando a la ronda en tu cabeza.

¿Has llegado a ser conciencia, a entender nuestra soledad? Resignación a la aventura de hacer lo mismo cada día y pretender ser especial.

Me pregunto si la tortuosa muerte de la paleta de agua te hace reír, si de verdad te divierte el vuelo asustadizo de las palomas, si te hacen gracia las lágrimas de los niños.

¿Habrá algo verdadero? ¿somos capaces de reconocernos más allá de los sueños? Única realidad conocedora de nuestro fervoroso y agrietado ser.

Hay un sabor casi imperceptible en tus manos, bajo esa capa de sudor de arena, de picnics y amigos fabricados… percibo un olor a humanidad, siento gotas de verdad que despide tu alma, marchando al son de la derrota por el sendero de la mediocridad.

Abrupto, abrupto, torpe y de golpe es tu vida.

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Te has vuelto poema amor mío
Te has vuelto belleza
Te has vuelto las olas que persigo
cada día en la playa.
Te has vuelto la casa que imaginé
Al ver a esa pareja en la mesa, ¿Recuerdas?
El con sombrero y corbata
Y ella con su vestido vintage
Evocando a Barranquilla en los 50`s.
Te has vuelto el olor a grama
Y a aurora
Y a arena.
Te has vuelto el grito de un loco
Y las miradas incrédulas de los irreales.
Te has vuelto un baile coqueto
Y la sorpresa de un truco mágico,
Te has vuelto una mordida
Un dolor y rabia
Y a la vez, una sonrisa.
Te has vuelto, amado, la brisa
La necesidad de sentirla una calurosa tarde
De un seco verano.
Te has vuelto rostros en las nubes
Te has vuelto días soleados
Te has vuelto saltos en muros
Te has vuelto belleza amigo
Y más que todo
Te has vuelto poesía.